El día en que la selección alemana se enfrentó a Paraguay en los dieciseisavos de final, ya por la mañana se celebró en la Georgschule una fiesta especial dedicada al fútbol con Klaus Foitzik. Allí hicieron su aparición, por ejemplo, el balón parlante, al que no le entusiasma demasiado el partido porque no siempre quiere que le den patadas, o el pequeño Klaus con su pato Pudding, al que le encantaría quedarse despierto para ver el partido.
Todos se lo pasaron en grande y quizá esto sirva para consolar a algún que otro niño por no haber podido ver el partido por la noche.
29 de junio de 2026 por Alexandra Nagetusch