Para muchos, la Georgschule es inconcebible sin la señora Düker. Durante 36 años, ayudó aquí a los más pequeños a crecer. Les enseñó mucho más que solo a leer y escribir, y fue una parte esencial de su infancia.
Pero no solo los niños podían contar siempre con la señora Düker. También para sus compañeros y compañeras siempre tenía un oído atento y les brindaba apoyo tanto con consejos como con acciones concretas. Siempre fue un pilar en el que se podía confiar y un remanso de calma («¡Esperen a ver qué pasa primero!»), y enriqueció al claustro con su carácter afable y su risa contagiosa.
Sin embargo, había llegado el momento de despedirse, y esta despedida se celebró como se merecía con la comunidad escolar y unos invitados muy queridos. Con su jubilación, hoy ha concluido una etapa impresionante en la Georgschule. Lo que queda son innumerables recuerdos bonitos, gratitud y la huella que ha dejado en los corazones de muchas personas.
Para esta nueva etapa de su vida, le deseamos de todo corazón a la señora Düker salud, felicidad y muchos momentos plenos, y le repetimos una vez más: ¡Gracias, señora Düker!
16 de julio de 2026 por Alexandra Nagetusch